miércoles, 20 de noviembre de 2013

Vida en el colegio parte 4 (2010-2012)

                                                                 

                                                 Mientras buenos frutos, astutos malhechores


Ya entraba una nueva década que para mi era un nuevo ciclo, la década del 2010. En ese año cursaba Octavo y fue una experiencia agridulce porque por mi parte yo seguía surgiendo pero 
a nivel de mis compañeros podría afectarme porque ellos mismos llevaban aquella mala energía que generó secuelas desde Quinto y a este paso se creció aun más y entonces las directivas propinaron un cambio de grupo para mi y yo debía cumplir con esa petición. Entonces tuve que cumplir y a pesar de que detestaba a algunos que me causaban problemas eufóricos, también los extrañaba porque me pareció en algunos compañeros esa satisfacción actitudinal que era de índole positivo. Me acoplé muy rápido al otro grupo y me recibieron muy bien como si yo fuera nuevo. Mejor dicho, alguien más por conocer. Ellos eran muy entregados a esa demostración de que pueden evolucionar y mostrar mejores cosas, y aun lo siguen siendo. Claro que mostraban malas secuelas y eso afectaba a todo el grupo; más sin embargo no se apaciguaron por esa mala espina. Conocí nuevos compañeros y algunos que estaban conmigo desde pequeños. Con ellos concilié esa deuda de los años pasados.

Y aparte de todo conocí una compañera muy sencilla, noble y hábil en todo lo que hacía siendo el motor del grupo y hasta sabía hablar inglés. Se llamaba Daniela; ella era el buen fruto de todos los compañeros y siempre me sonreía cuando la veía y cuando estaba mal me daba consejos que en mí eran muy vitales. Sin duda alguna, personas como ella misma son muy difíciles de conseguir.

Hasta que me dolió su retiro cuando cursaba Noveno y a todo el grupo le afectó porque ella era un buen ejemplo de todos y el grupo se debilitó aunque yo empezaba a demostrar algo diferente de lo que era en el año anterior. Y la directora de nuestro grupo ni siquiera nos apoyaba en nada, tanto así que hasta me llamó culpable por golpearle a un vidrio con un balón de fútbol profesional hasta que por esa situación mi mamá se entero y me volvió a cambiar al grupo de antes. En ese grupo cursé Décimo y seguían igual con respecto a otros años pero pude conciliar allí acoplándome rápidamente al grupo y aquellos cuando me veían muy triste me aconsejaban muchas cosas y para mi fue gratificante. Y con respecto al otro grupo los extrañé así como ellos lo hicieron conmigo y me quedé con esa espina de no poder seguir compartiendo con ellos hasta grado Once.

'' Lo que ayer era verano, hoy pasó a ser invierno''




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